
Por eso os proponemos celebrar una bici dolorosa (sacaros vuestros trajes de nazarenos y capuchinos y purguemos nuestros pecados automovilísticos sobre la bici...). Y es que nuestra pasión por la bici choca muchas veces en la ciudad con los coches y sus malas prácticas, la contaminación del aire, la indiferencia de las administraciones,...; pero seguiremos resistiendo hasta hacer de nuestras ciudades un lugar habitable. Pero como no todo es dolor, os proponemos terminar festivamente esta bicicrítica en el Centro Social Okupado La Casika, uno de los proyectos sociales más veteranos del Suroeste. Pues no os quedéis parados y a difundir esta convocatoria, para que cada vez seamos más masa crítica y nos vean y escuchen de una vez aquellos que no pueden vivir sin petróleo.
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